"Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)" (La Oveja Roja, 2015) reúne, con carácter exhaustivo, al conjunto de poetas en castellano del Estado Español que han empleado el poema como espacio de confrontación, denuncia e indagación impugnadora de la construcción de realidad que el capitalismo nos presenta.
sábado, 25 de abril de 2015
viernes, 24 de abril de 2015
Viernes 24 de abril - Recital en Móstoles (Madrid)
Recital colectivo de
presentación y coloquio
Disidentes.
Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)
viernes 24 de abril, 19 h.
"Rompe el círculo"
(Pza. del Turia, 2)
- Móstoles (Madrid) -
Intervienen y recitan:
María Ángeles Maeso, Blanca Fuentes Prieto y Alberto García-Teresa (antólogo).
martes, 21 de abril de 2015
Jueves 23 abril - Recital en Torrejón de Ardoz (Madrid)
Recital colectivo de
presentación y coloquio
Disidentes.
Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)
jueves 23 de abril, 21 h.
Librería Arriero
(c/ Los Curas, 31)
- Torrejón de Ardoz (Madrid) -
Intervienen y recitan:
Paz Cornejo, grupo Voces de Mujer y Alberto García-Teresa (antólogo).
sábado, 18 de abril de 2015
Lunes 20 abril - Recital en Córdoba (CS Rey Heredia)
Recital colectivo de
presentación y coloquio
Disidentes.
Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)
lunes 20 de abril, 19
h.
Centro Social Rey
Heredia
(Bajada del Puente, 4)
- Córdoba -
Intervienen y recitan:
Ángel
Calle, Cristina
Vañó y Alberto García-Teresa.
jueves, 16 de abril de 2015
Crítica de "Disidentes" en La Nueva España
(La Nueva España, 16 de abril de 2015)
"Camino de disidencia para poetas resistentes"
Disidentes es una antología de poemas en español críticos con el capitalismo
Disidentes es una antología de poemas en español críticos con el capitalismo
Ana Vega
“Esta antología reúne al conjunto de poetas del Estado español y en castellano que han empleado el poema como espacio de confrontación, denuncia o indagación impugnadora de la construcción de realidad que el capitalismo nos presenta. Nuestra pretensión ha sido componer un panorama exhaustivo de todas aquellas voces que han hecho del verso una expresión de disidencia y antagonismo de una forma constante o en amplios tramos de su trayectoria”, existe una pluralidad de voces que respeta y muestra dicha antología, pero con un mismo sentido o intencionalidad última: el camino de la resistencia política y la disidencia. Como bien explica Alberto García Teresa en el prólogo “existe una línea de continuidad en las prácticas poéticas resistentes”. Destaca: “Junto a la eclosión de la `poesía de la conciencia crítica´ (un movimiento que, mediante diferentes registros y estéticas, manifiesta de manera explícita o implícita el conflicto socioeconómico en sus versos desde dentro, como parte de él, situándolo como eje de toda su producción), otros autores han empleado el poema de distintas formas como espacio de confrontación, de denuncia, de indagación impugnadora de la construcción de la realidad que el capitalismo nos presenta”.
Estas son las claves de esta antología que recoge “todas esas voces que, de manera central, constante o bien en tramos amplios de su trayectoria, y no sólo de forma puntual o circunstancial, ni reservada a declaraciones o manifiestos, han hecho en su práctica poética del verso (queda fuera de este proyecto la poesía visual) una expresión de disidencia y de antagonismo; una crítica a la estructura socioeconómica actual, a su ideología y a los valores que la sustentan”.
Se ofrece por tanto un catálogo exhaustivo, un rastreo minucioso de todos aquellos autores y autoras que han tomado y ejercido la palabra de un modo crítico, sin miedo a expresarse o describir una realidad que ni tan siquiera aparece en muchas ocasiones en los medios, un modo de entender la palabra como testigo fiel, testimonio y también arma o compromiso. El listado de voces y registro es amplio: Begoña Abad, Rosana Acquaroni, Mada Alderete Vincent, Fernando Beltrán, Gsús Bonilla, Mercedes Cebrián, Matías Escalera Cordero, Sergio C. Fanjul, Pablo García Casado, David González, Jesús Lizano, Juan Carlos Mestre…
Tal vez un espejo en el que vernos reflejado de un modo fiel aunque con cierta desolación, tal vez un catálogo de verdades, quizá una necesidad de reconocernos en la miseria asumida para tal vez, quizás, establecer cierta disidencia como premisa base de un futuro marcado por la miseria moral como único orden: “ Al fin se ha fabricado el individuo/ apto para el capitalismo, / sin memoria, sin proyecto, sin conciencia,/ enredado en la maraña de ilusiones/ llamadas mercancías,/ saltando entre placeres inmediatos,/ bulímico de imágenes veloces,/ famélico de flujos que saturen, / incapaz de análisis sereno,/ masticando planeta masticando” María José Pastor, Esporas de Cordura (2004). Un espejo pero una sola realidad: “En España, las diez horas de jornada laboral/ se ríen del Estatuto de los Trabajadores,/ pero/ transcurridas,/ los obreros salen de los tajos,/ suben a sus coches,/ entran en los bares,/ llegan a casa,/ besan a sus hijos,/ encienden la televisión,/ y se enfrían,/ se enfrían,/ se enfrían…” Antonio Orihuela, Piel sobre la piel (2006).
Una lectura de "Disidentes" en Viento Sur
"Antología de poetas críticos españoles (1990-2014).
O cómo construir otra imagen del tiempo"
O cómo construir otra imagen del tiempo"
Marc Casanovas
“Qué hace usted
ahí parado
sin hacer
cola
vamos
muévase.”
Carlos Durá, Disidentes.
“Hasta ahora ningún químico ha descubierto el valor de cambio de una perla o de un diamante”
K. Marx, El Capital.
Y si nos pensamos entre los transeúntes (transeúntes –transitados-
por el tiempo del consumo, del trabajo, de su ausencia) de las plazas de
nuestras ciudades y de nuestros pueblos horas antes de ser ocupadas a
lo largo del mes de mayo del 2011. Pensémonos también entre los
camareros que sirven en las terrazas de un paseo marítimo; como aquellos
camareros que pueblan el poema de García Lorca cuando anochece en Coney
Island en paisaje de la multitud que vomita: “incansables que sirven platos de sal bajo las arpas de la saliva”.
Pensémonos (por qué no, y en plural, ¿hay otro modo?) como los y las
inmigrantes que labran de sudor las fresas frescas de los invernaderos;
pensémonos, teleoperadores, ante las pantallas muertas de plasma que
exigen nuestro aire “trece veces por minuto”… Y así, en círculos
concéntricos que descienden en espiral infernal, pensémonos como lo que
ahora, en estos momentos, somos: seres sin tiempo propio.
Ahora, desde aquí donde estamos, levantamos la vista y miramos las
plazas, el mar, las fresas frescas, y todo lo que nos reclama más allá
de las pantallas mortecinas y los invernaderos. Imposible franquear
solos las líneas que nos separan de esos lugares: esto es, de otra forma
de habitarlos, un tiempo de todos y para todos (esos lugares). Tan
objetivas y macizas como las paredes de una cárcel son las relaciones
sociales que nos atan al tiempo impropio del capital.
Hay, pues, este tiempo “normal”. Un tiempo de “banal” dominación e indiferencia:
Se habla
del tiempo
de cine
de los planes para las vacaciones
mientras nuestros bombardeos destruyen las
(ciudades del enemigo
Se habla de música
de fútbol
del colegio de los niños
mientras nuestro consumo energético arrasa
(los cinco continentes.
Jorge Riechmann, La democracia liberal y su época (fragmento, Disidentes, p. 136).
Un tiempo con su propia topografía invisible:
Orografía del harapo,
Paisaje del derribo que nadie releva
Y ningún mapa recita.
Los ojos desfondados contemplan
Desde las redes
El océano tendido para otros.
Laura Giordani, De materia oscura (fragmento, Disidentes, p. 169).
Pero también hay un tiempo de interrupción y de irrupción de los y de las de abajo:
Apagar para ver, cerrar para ser libres,
No ir para ser, decir no para pensar el sí,
Romper para reconstruir,
Parar para cambiar el rumbo
Y sobre todo, apagar, cerrar, no ir, decir no,
Romper y parar todos juntos, todas juntas,(…)
Latir más lento para hacerlo a la vez.
Bernardo Santos, Huelga general, (fragmento, Disidentes, p. 143).
Antología de poetas críticos: 81 poetas disidentes y otro disidente,
también poeta, Alberto García-Teresa quién en la presentación, a modo de
glosa, ya nos propone “l´ordine nuovo” que inaugura esta antología: “la
perspectiva crítica del presente no conlleva la práctica de una opción
estética determinada, sino que da pie a diferentes modos de enunciar,
transmitir y provocar un cuestionamiento del orden actual de la
sociedad” (p. 10). El discurso poético no es un “reflejo” de una
situación extra-verbal, nos decía a su vez V. Voloshinov, sino que
genera el marco que hace posible la evaluación de la misma; crea y
presupone una comunidad (de sentir). Una comunidad de sentir y disentir
que genera los distintos “marcos de evaluación”, de un mundo en común y
compartido.
Inútil, pues, reducir el valor de esta antología a una evaluación
puramente formal, “exclusivamente lingüística”, de sus componentes.
Símil: igualmente inútil, dirá a su vez Voloshinov, para el “economista
vulgar” que retrata Marx en El Capital, encontrar el “valor de cambio”
de una mercancía en los componentes físicos, pongamos por caso, de una
fresa de invernadero. Ese “valor de cambio”, el de la fresa, expresa y
presupone una forma de comunidad, una comunidad (de explotación),
fundada en el tiempo abstracto del capital.
Pero imposible, también, abandonar los poemas de esta antología a la
rutina de la pura indeterminación del artista demiurgo o del lector
creador. Toda forma de enunciación es portadora de una comunidad que los
comprende a ambos; de una forma de relación con el marco social e
histórico compartido. Por eso la disidencia es plural y las distintas
propuestas formales que encontramos en Disidentes son portadoras y
expresión de esta relación activa con el mundo: “de este modo, en los
poetas críticos contemporáneos descubrimos la utilización de dicción
clara, lenguaje directo, registro narrativo, discurso referencial,
captura de hablas populares, ampliación del campo referencial a lo
excluido, tono menor y cercano, refuerzo de lo explícito pero también
expresión surrealista, decir descompuesto, ritmo disruptivo…” y es que, en definitiva, las distintas formas que configuran esta antología revelan “las numerosas voces que se levantan desde el conflicto socioeconómico, político y ecológico que nos atraviesa” (p. 10).
Lo cual nos lleva a un último problema: el de su recepción. Y toda
teoría de la “recepción” consecuente es, en última instancia, una teoría
de la revolución que nos sitúa invariablemente frente a este hecho:
“La historia cultural incrementa la carga de los tesoros que se
van acumulando en las espaldas de la humanidad, pero no le da a ésta la
fuerza de sacudirse dicha carga y tomarla en sus manos”
W. Benjamin
Un problema no resuelto, evidentemente, ¿cómo iba a estarlo? Pero
precisamente la virtud y la fuerza de la selección poética que nos
propone esta antología, es que no escamotea el problema, sino que se
sustenta en él, es esta tensión no resuelta la que le da su razón de
ser.
De 1990 a 2014 las voces de los poetas críticos que ha aglutinado
Alberto García-Teresa han sido atravesadas por un mismo tiempo de guerras,
derrotas y desesperanzas, pero también, con su “débil fuerza mesiánica”,
de prácticas antagonistas, desde la rebelión de lo pequeño y cotidiano a
las irrupciones multitudinarias de los de abajo. Estas prácticas,
también son portadoras de “formas”, comunidades de sentir, marcos de
evaluación alternativa, sobre este mundo compartido y, por esto mismo,
sin éstas prácticas, ahora nos resultaría tan absolutamente
ininteligible el “ruido y la furia” de este mundo como la recepción de
esta antología poética.
Alguien podría pensar
que la historia es esta sucesión
de gritos o catástrofes
esta barbarie meticulosa calculada
este espasmo del tiempo
y el cinismo el desprecio la arrogancia.
Alguien pensó
que era cuento alucinado
contado por un loco o un idiota.
Estaba en lo cierto.
Pero
también la historia
es esta interminable rebelión
que atraviesa los siglos
lágrimas de lucidez alzadas en las calles
este No que hace añicos los cielos
este pensamiento inerme y limpio
hondas raíces de razón y materia.
Antonio Crespo, También la historia (fragmento, Disidentes, p. 46).
“Poesía necesaria” pues, sí, pero decíamos que no vinculada a
una forma concreta; algunas, como apuntes, esbozos rápidos arrancados a
la urgencia de la lucha cotidiana; otras, “gota a gota pensada”,
igualmente necesaria, madurando poco a poco en los campos de experiencia
(sin ésta, no hay estrategia). Y todas, disruptivas, deteniendo las
máquinas que hacen funcionar el tiempo de la dominación para construir
otra imagen: aquella que amplía el campo de los posibles y de lo
visible.
Bibliografía:
Gª Teresa, A. (2015) Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014). Madrid: La oveja roja.
Voloshinov, V. (1926) El discurso en la vida y el discurso en la poesía (Contribución a una poética sociológica).
http://www.vientosur.info/spip.php?article9958
miércoles, 15 de abril de 2015
Reseña de "Disidentes" en Correo Madrid
Ruth Adsuar
Cuando nos sumergimos en Disidentes, Antología de poetas críticos españoles (1990-2014) (La oveja roja, 2015), no somos conscientes de lo que vamos a ganar con la lectura. Al final las evidencias son claras: Disidentes
nos da una vivencia necesaria y nos regala los argumentos para
enfrentarnos a las luchas del día a día. En esta sociedad basada en el
individualismo son necesarias obras como Disidentes porque acompaña, alumbra, desafía y gana la batalla de lo común y de lo colectivo.
Dice Alberto García-Teresa, coordinador de la antología, que los
poemas se defienden solos. Pero nosotras no, añado, por eso necesitamos
de esta poesía de la lucha y de la ruptura, para defendernos, para
posicionarnos y para ser conscientes de qué lugar ocupamos y de cómo
podemos armarnos para la lucha y para la militancia.
En la presentación que tuvo lugar el 26 de marzo en la Librería Muga
(Vallekas), Ángel Petisme citaba a Bertolt Brecht: “Si no participas de
la lucha, participarás de la derrota”. Con esta antología de la
disidencia es imposible no tomar partido y consciencia porque en sus
poesías encontramos los conflictos de clase, de género y ecológicos que
sacuden a la clase obrera, que la vapulean y que intentan adocenarla.
Frente a estos ataques, la poesía revolucionaria nos enseña a vivir en
rebeldía desde los conflictos y las contradicciones.
Disidentes es un arma cargada de presente, una herramienta
para los movimientos sociales a los que acompaña. Desde el 15M la poesía
revolucionaria resurge y se reivindica como narradora inexcusable de la
ruptura social y, como las luchas, presenta formas diferentes, un
eclecticismo que simboliza las muchas maneras de hacer frente a la
realidad y de proponer otro mundo. Las múltiples formas de la
desobediencia enriquecen y dan opciones, guían, crean una hoja de ruta
que, pese a las diferentes maneras o enfoques, es común: Subvertir la
realidad y devolvernos el poder del lenguaje en un mundo en el que el
poder se ha apropiado de él y lo ha convertido en un significante vacío.
En Disidentes encontramos una guía de nuestras propias
contradicciones, un relato de los conflictos que a veces somos incapaces
de discernir y un bálsamo para las cicatrices que vamos acumulando.
Como muleta, esta antología es el apoyo para conocernos, para sentirnos,
para defendernos y para rebelarnos. Después de la lectura se hacen
evidentes las cadenas que arrastramos y ese es el primer paso para
romperlas.
Seguir a Ruth Adsuar en twitter: @requeteruth
http://www.correomadrid.com/disidencia-poetica-para-las-luchas-cotidianas/
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